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El trabajo de coreografías nos permite trabajar aspectos físicos (coordinación, control corporal, ritmo, etc.),cognitivos (memoria, creatividad…), sociales (cohesión grupal, cooperación, ayuda entre iguales…) y psicológicos(motivación, personalidad, autoestima…). Si todo esto lo aderezamos dándole autonomía a los niños para crear sus propias coreografías, nos queda que no es necesario saber bailar para trabajarlas. Veamos como lo he realizado.

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Principal objetivo: Autonomía y estrategias de trabajo en equipo

Los que de forma habitual leéis mis artículos, sois conocedores que durante este curso escolar estoy poniendo especial empeño en incidir en el desarrollo de la autonomía, la creatividad y el trabajo colaborativo.

Así lo plasmé en mi programación para este curso escolar.

Para mí, son tres pilares básicos que se deberían abordar de forma transversal desde todas las asignaturas.

A través de ofrecer autonomía al niño se están desarrollando competencias tan importantes como la de aprender a aprender y el sentido de la iniciativa y espíritu emprendedor.

Con el planteamiento del trabajo en grupo se incide en el fomento de la competencia social y cívica.

El hecho de desarrollar estos aspectos no implica dejar de lado los objetivos y contenidos propios de nuestra asignatura. Simplemente hace que se aborden de un modo diferente.

En alguna ocasiones, realizo el montaje de las coreografías de forma guiada (sobre todo en cursos inferiores), pero en esta ocasión describiré el proceso de cómo lo he desarrollado para generar un trabajo autónomo en la creación por parte de los niños de sus propias coreografías, y dejar mi función principal en el fomento del trabajo en equipo.


Dinámica de las sesiones para trabajar las coreografías

La dinámica de las sesiones ha sido muy parecida una vez explicado el producto final que tenían que exponer el último día de la sesión y conformado los grupos.

Pero empiezo por el principio.

Cuando llegué a clase en la primera sesión les puse en la pizarra digital varios vídeos de diferentes coreografías realizadas por niños con diferentes temáticas (flamenco, hip hop, clásico, etc.).

Con este gesto les quise mostrar, en imágenes, la diversidad de temas que se pueden bailar.

Posteriormente pasé a explicarles que la creación de una coreografía sería el asunto de este tema. Y que tendrían seis sesiones (contando la primera que casi no iba a dar tiempo de nada y la última que la dedicaríamos a la grabación de las coreografías), que se quedarían en cuatro reales (3 horas).

También les hice especial hincapié en que lo importante iba a ser el cómo trabajaban en equipo, que ese era el principal objetivo que se buscaba.

Una vez tratado estos temas pasé a explicar los requisitos mínimos que debería tener la coreografía:

  • Una coreografía de 1’30” como mínimo.
  • La temática podía ser cualquiera.
  • El tema musical era de elección libre.

Al hacer hincapié en el trabajo de equipo, dejé de lado aspectos muy interesantes a nivel estético que debería llevar cualquier coreografía (cambios de formación, ocupar los tres niveles en algún momento -suelo, tierra y aire-, etc.).

Estos aspectos se los iría transmitiendo de forma verbal durante las siguientes sesiones como posibles sugerencias.

El siguiente paso fue hacer los equipos o grupos y, para ello, dejé que los realizarán de forma libre siempre y cuando se cumplieran las siguientes condiciones:

  • Todo el mundo tenía que estar dentro de un equipo, o dicho de otra manera, nadie se podía quedar sin grupo.
  • Como máximo podrían salir tres grupos (para ser operativos a la hora de la música y ofrecer los espacios de los que podía disponer a la hora de trabajar).
  • Los grupos tenían que ser mixtos y en número equiparable entre niños y niñas.
  • Al final de la composición de los grupos preguntaría si estaban todos de acuerdo. En caso afirmativo se comenzaba el proceso de creación de la coreografía.
  • En el caso que se incumpliera alguna de estas condiciones, los grupos los realizaba yo de forma aleatoria. Y no había opción a la modificación.

Una vez realizado los grupos, cada uno tenía que nombrar a un responsable que sería con los que yo tendría comunicación directa en las sesiones venideras además de otras funciones, como pedir algún material que necesitasen, negociar con otro equipo algún asunto o pedir a otro equipo que los mirase para que les dijese su opinión y así poder mejorar.

Cuando estuvieron nombrados los responsables pasé a hablar con ellos y les expliqué que ellos tendrían que traer la música que quisieran bailar y a ser posible un altavoz portátil (no los responsables, sino el equipo, cada equipo era responsable de traer su propia música).

Una vez realizado los grupos y explicado el producto final que tendrían que presentar la última sesión de la unidad didáctica, las sesiones 2, 3, 4 y 5, tuvieron una dinámica muy similar que paso a detallar.

  • Reunía a los responsables para comentarles si habían traído la música y el altavoz.
  • En caso afirmativo negociábamos los espacios disponibles. Y cada equipo se situaba en su zona a trabajar.
  • En caso negativo, yo tenía previsto tres altavoces (un altavoz individual portátil, una minicadena de música, también portátil, y un altavoz fijo en la sala de usos múltiples). Por eso lo de los tres equipos como máximo.
  • Una vez comenzaban a trabajar los equipo mi misión era ir pasando entre los grupos y observando su funcionamiento, así como la de ofrecer algunas sugerencias que me parecieran oportunas.

Como comento, los altavoces sí tenía previsto dejarlos y ofrecérselos en caso de que no pudieran traer ellos los suyos, pero no en el caso de la música. Y aunque cuento con una tablet y móvil personal (que utilizo para trabajar las TIC en EF), sino traían su propia música en algún pen o en un móvil tendrían que ir montando la coreografía sin música. De este modo, quería fomentar la responsabilidad del grupo.

Y como has podido ver No ha hace falta saber bailar para trabajar #coreografías – ¡a twittear! .

La última sesión consistió en presentar cada equipo su coreografía, mientras el resto hacía de espectadores.

Al final de la misma cada niño realizó su autoevaluación y coevaluación de su propio grupo.


Evaluando nuestro principal objetivo con esta unidad didáctica

Como he comentado, el objetivo principal de esta unidad didáctica era el trabajo en equipo, y por tanto no era la coreografía en sí lo que iba a evaluar, sino precisamente el trabajo en equipo que cada uno había realizado.

Por este motivo desarrollé una rúbrica para que cada niño se pudiera evaluar a sí mismo y a los compañeros de equipo, en base a unos criterios que hacen referencia exclusivamente a valorar el trabajo en equipo: responsabilidad, resolución de conflictos, participación y actitud.

En el caso que quieras evaluar la coreografía en base a ciertos criterios rítmicos, voy a dejar también unos que ha compartido conmigo Fernando Furió y que amablemente quiere compartir también con vosotros. Puedes echarle un vistazo aquí. Gracias Fernando.


Resumiendo y concluyendo

Hemos visto como el trabajo coreográfico tiene múltiples beneficios.

El modo en el que se desarrolle este trabajo tendrá unos beneficios u otros.

Si se realiza dando autonomía a los niños, y en grupos, se están desarrollando diversas competencias básicas (claves) que marca el currículum.


Despedida y cierre

Pues como todos los artículos, éste también toca a su fin, pero si te ha gustado y te has quedado con ganas de más, únete a esta comunidad y recibe cada semana, de forma gratuita, consejos y recursos en tu bandeja de entrada, además de contenido exclusivo solo para suscriptores.

También te quiero animar a que cualquier cosa que se te pase por la cabeza la compartas a través de un comentario ¿Trabajas las coreografías? ¿De qué modo? ¿Como desarrollas el trabajo de expresión corporal? ¿Te gusta el planteamiento expuesto en este artículo?

Solo me queda darte las gracias, una vez más, por estar al otro lado. Todo un lujo.

Mañana lunes de nuevo, así que a aprovechar lo que queda de domingo y mientras nos volvemos a encontrar por aquí, deseo que disfrutes y que seas muy feliz.

El valor de la E.F.

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